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Juez detiene temporalmente la deportación de un refugiado afgano en El Paso

El Paso

Juez detiene temporalmente la deportación de un refugiado afgano en El Paso
Imagen de archivo · de Mattias Åström from Norrköping, Sweden · licencia BY · vía Openverse

Un juez federal de Nuevo México emitió una orden este lunes para detener temporalmente la deportación de un ciudadano afgano que se encontraba recluido en el Camp East Montana. Esta decisión judicial se produjo en un momento crítico, justo cuando se ha reportado que el gobierno del presidente Donald Trump estaría ultimando los preparativos para expulsar a ciudadanos de Afganistán detenidos en territorio estadounidense hacia su país de origen, utilizando a Pakistán como escala durante esta semana.

El detenido es Sardar Akbari, un hombre de 31 años que enfrenta una orden de expulsión hacia Afganistán. Antes de ser trasladado a El Paso el 27 de octubre, Akbari permaneció cerca de dos años en el Centro de Detención del Condado de Torrance, ubicado en Estancia, Nuevo México, al sureste de Albuquerque. Según los documentos judiciales presentados, dicho traslado se realizó con el objetivo de preparar la ejecución de su orden final de remoción.

Organizaciones defensoras de los derechos humanos han advertido que estas acciones gubernamentales ponen en peligro directo la vida de los afganos afectados. Muchos de ellos huyeron de su país tras colaborar con las fuerzas militares estadounidenses y diversas organizaciones de ayuda durante el conflicto bélico, temiendo represalias por parte del Talibán, el grupo que gobierna Afganistán desde 2021.

Sardar Akbari decidió abandonar su país después de sufrir una brutal golpiza por parte de miembros del Talibán, quienes buscaban a su esposa debido a su servicio previo en el ejército afgano. Según registros del tribunal de distrito de Nuevo México, el grupo militante tenía como objetivo específico a la mujer por su historial militar.

Durante su travesía hacia Estados Unidos, Akbari relató haber sido víctima de asaltos y robos tanto en Perú como en México. Finalmente, el 28 de diciembre de 2024, logró cruzar hacia el sur de Texas, donde se entregó a los agentes de la Patrulla Fronteriza y fue puesto bajo custodia federal de inmigración. Al día siguiente, las autoridades estadounidenses emitieron una determinación de inadmisibilidad, manteniéndolo desde entonces bajo la detención del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, conocido como ICE.

La esposa y el hijo de Akbari también lograron huir de Afganistán, aunque los registros judiciales no proporcionan detalles adicionales sobre su ubicación actual. En marzo, un juez de inmigración ordenó la expulsión de Akbari hacia Afganistán, una decisión que se convirtió en definitiva en el mes de abril.

Tras una intensa actividad legal desarrollada durante la última semana, el juez jefe de distrito de Nuevo México, Kenneth J. Gonzales, dictaminó este lunes la suspensión de la orden de remoción por un periodo de 14 días. El juez condicionó esta pausa a que se le garantice que existen las salvaguardas adecuadas para prevenir cualquier riesgo de suicidio por parte del detenido.

La ACLU de Nuevo México señaló en un comunicado que el fallo del juez Gonzales responde a la crisis de salud mental aguda que sufrió Akbari al enterarse de la intención del gobierno de deportarlo a Pakistán. Además, el tribunal ordenó al gobierno federal que el detenido sea trasladado de regreso al Distrito de Nuevo México.

Rebecca Sheff, abogada principal de la ACLU de Nuevo México, calificó la actuación del gobierno como cruel, insensible e imprudente, especialmente al considerar que se trata de personas que arriesgaron sus vidas para apoyar los esfuerzos bélicos de Estados Unidos. Por su parte, Shaw Drake, codirector de la defensa de Akbari y profesor asistente de derecho en la Facultad de Derecho de la Universidad de Nuevo México, sostuvo que este caso expone las deficiencias del sistema migratorio.

Drake enfatizó que si el ICE tiene la capacidad de deportar a inmigrantes vulnerables a un tercer país sin previo aviso ni oportunidad de alegar temor, se anulan las garantías fundamentales del debido proceso. Hasta el momento, el gobierno no ha proporcionado información clara a Akbari ni a sus abogados sobre si el vuelo de deportación partiría desde El Paso.

Históricamente, el campo de aviación Biggs Army Airfield en Fort Bliss fue un centro neurálgico de despliegue durante la guerra en Afganistán y sirvió como refugio temporal para miles de afganos evacuados tras la retirada estadounidense. Funcionarios de Estados Unidos confirmaron la existencia de planes de deportación en documentos judiciales sellados obtenidos por la Associated Press, indicando que las operaciones podrían comenzar desde Luisiana.

El plan de enviar afganos a Pakistán fue reportado inicialmente por Bloomberg la semana pasada, mientras que el New York Times informó que, tras llegar a territorio pakistaní, los inmigrantes serían trasladados a Afganistán. La organización Human Rights First, citando un informe del 26 de octubre, indicó que entre los afectados podrían estar aliados afganos y sus familias que trabajaron junto a las fuerzas estadounidenses durante los 20 años de guerra.

El Departamento de Seguridad Nacional, al ser consultado por El Paso Matters, se limitó a declarar por correo electrónico que no confirman operaciones de remoción por razones de seguridad y operativas, sin responder a las preocupaciones planteadas por los defensores de derechos humanos. Desde el inicio del segundo mandato del presidente Donald Trump en enero de 2025, la administración ha suspendido programas de refugiados y vías de acceso a visas para afganos, lo que, según activistas, facilita las deportaciones a terceros países en África o Pakistán.

De concretarse, estos vuelos representarían la primera deportación masiva de afganos directamente a manos del Talibán. Este grupo fundamentalista tomó el control total de Afganistán en 2021, tras la retirada de Estados Unidos y sus aliados de la OTAN al concluir una guerra de 20 años.

La congresista demócrata por El Paso, Veronica Escobar, condenó la medida en un comunicado, calificándola como un nivel de crueldad incomprensible. Escobar afirmó que la falta de aprecio de la administración Trump por el sacrificio de los aliados afganos perseguirá a la nación por generaciones, lamentando las consecuencias devastadoras para personas inocentes.

El 23 de octubre, Akbari presentó una petición federal de habeas corpus argumentando que su detención excedía el periodo de seis meses establecido por la Corte Suprema en el caso Zadvydas de 2001, el cual dicta que la detención migratoria no puede ser indefinida para personas que no pueden ser deportadas. A pesar de que el juez Gonzales ordenó al gobierno responder y restringió el traslado de Akbari fuera de Nuevo México, el ICE lo movió al Camp East Montana el 27 de octubre sin notificar a su defensa.

El 28 de octubre, el juez Gonzales denegó una moción de emergencia para bloquear la deportación, argumentando falta de jurisdicción sobre la orden final de remoción. Sin embargo, tras la presentación de nuevas pruebas, incluyendo la declaración de un oficial del ICE que confirmaba a Pakistán como destino final, los abogados renovaron sus esfuerzos legales.

La defensa también ha expresado temor de que Akbari sea enviado a un tercer país en África, donde enfrentaría peligros similares. Human Rights First ha documentado que quienes regresan a Afganistán se enfrentan a riesgos sistémicos graves, incluyendo ejecuciones, detenciones arbitrarias y violencia retaliatoria.

La organización también reportó que la administración Trump podría estar preparando vuelos para forzar el retorno de ciudadanos iraníes a Irán, lo que marcaría el cuarto operativo de este tipo desde 2025 y el primero desde el inicio del conflicto en febrero. Uzra Zeya, presidenta y directora ejecutiva de Human Rights First, criticó que el gobierno esté efectuando remociones hacia zonas de guerra activas y crisis de seguridad severas, poniendo a los individuos en un riesgo extremo al establecer acuerdos con países como Kuwait, Qatar y Pakistán.

Este caso, que involucra a un hombre que ha pasado 298 días bajo custodia, sigue siendo un punto de atención sobre cómo se aplican las políticas migratorias actuales. La incertidumbre persiste mientras los tribunales evalúan las salvaguardas necesarias para evitar que personas en situación de vulnerabilidad sean enviadas a entornos donde su vida corre peligro inminente.

Información de El Paso Matters

Nota escrita por Latinos en Texas con la información publicada por El Paso Matters.

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Fuente: El Paso Matters

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